Asociación de Sistemas de Bronceado

Los diez secretos de un bronceado inteligente

  1. Conocer tu piel

    Lo primero es determinar el fototipo de tu piel. Si padeces alguna afección de piel, es necesario que un dermatólogo te aconseje si es conveniente la exposición y en que medida.

    Factores tales como que existan antecedentes de cáncer en tu familia, haber sufrido quemaduras por el sol a lo largo de la vida, o tener lunares de gran tamaño, nos indican que se debe ser más prudente en las exposiciones al sol o al solario.

  2. Limpiar la piel

    Limpiar bien la piel de cualquier tipo de maquillaje, perfume o cosmético que no este indicado expresamente para la exposición al sol o al solario.

  3. Tener cuidado con los fármacos

    Si estás a tratamiento con fármacos debes tener en cuenta que algunos contienen sustancias que pueden producir reacciones fotoalérgicas tras la exposición al sol o al solarium. Es conveniente leer atentamente las instrucciones de uso así como su composición. En nuestras salas tienes a tu disposición un cartel con una lista de fármacos y sustancias que pueden provocar reacciones en la piel. Ante cualquier duda, consulta con tu médico o con el personal del centro.

  4. Usar gafas protectoras

    Las gafas protectoras son de uso obligatorio durante toda la exposición, recuerda que el riesgo es grande si no las utilizas, ya que podrían provocarte lesiones oculares como la queratitis o las cataratas.

  5. Controlar el tiempo

    Del mismo modo que para graduar las exposiciones a las radiaciones solares, tenemos en cuenta su intensidad según la estación del año, la hora del día, condiciones climatológicas, etc, las realizadas a la luz artificial también deben ser controladas en el tiempo. Los aparatos constituyen un verdadero “sol controlado”. Son máquinas de avanzada tecnología, equipadas con control de tiempo y lámparas diversas, todas ellas con homologación CE, para ofrecer la máxima garantía. El sistema informático establece, además, las pautas de mantenimiento y reposición de lámparas, para garantizar que las máquinas ofrecen una radiación estable y, en consecuencia, un bronceado garantizado.

  6. Controlar la intensidad y la frecuencia

    Para controlar los niveles de radiación de la luz artificial, se recomienda una forma de broncearse basada en tres fases: Fase de estimulación: Sesiones continuadas (excepto la primera y la segunda, entre las que debemos dejar transcurrir 48 horas) con las que conseguiremos engrosar la piel y activar los melanocitos, células responsables del bronceado.

    Fase de fijación: Sesiones más intensas, dado que la piel tiene una mayor tolerancia. Fase de mantenimiento: En esta fase alternamos una sesión de estimulación y una de fijación.

  7. Seguir un programa fiable

    El personal de tu centro de bronceado te informará detalladamente de las dos formas que puedes adquirir un bronceado adecuado: el programa progresivo y el constante.

  8. Ser constante ¿Es mejor el bronceado natural o el artificial?

    Realmente ninguno es malo y los dos son malos, dependiendo de la medida en que se haga y las precauciones que tomemos antes y después de las exposiciones. Lo ideal es broncearse de manera controlada todo el año y en el período estival, mantener o intensificar el bronceado combinando sol y solario. Eso sí, sin incurrir en doble exposición -sol y solario- el mismo día.

  9. Acudir a un centro de confianza

    Es muy importante acudir a un centro de bronceado profesional con un equipo humano que tenga los conocimientos suficientes para asesorarte y hacer un seguimiento controlado de tus sesiones de bronceado, y dotado de un equipamiento técnico adecuado.

  10. Hidratarse

    Si quieres lucir un buen bronceado, lo mejor es seguir al pie de la letra todos estos pasos y, además, utilizar cremas hidratantes tras las exposiciones. Es también recomendable beber mucha agua y sobre todo no cometer excesos, ya que además de insano, puede llegar a pelar la piel. Esto te hará perder el bronceado que tenías y volver de nuevo al principio.

Las 5 reglas de oro para un bronceado inteligente

  1. Utilizar siempre gafas de protección adecuadas durante toda la exposición.

  2. Limpiar la piel de cosméticos y no aplicarse cremas de factor de protección, salvo en caso de lunares de gran tamaño, y sólo aplicar pantalla total en el área del lunar.

  3. Abstenerse de cualquier exposición a los ultravioletas, durante los períodos en que se esté tomando medicamentos que puedan ser fotosensibles.

  4. En caso de enfermedades de piel, abstenerse de cualquier exposición a los ultravioletas sin consultar la opinión de un médico especialista.

  5. Limitar el tiempo de exposición en la primera sesión, con el fin de evaluar las posibles reacciones de la piel.

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